jueves, 11 de diciembre de 2008

" Woorari : El veneno interno "



Woo...woorari...Fueron las ultimas palabras que el despojo de ser humano que colgaba entre sus garras soltó entre convulsiones de su cuerpo y sollozos. Las lagrimas se mezclaban con la sangre que brotó gorgoteando de su nuez cuando unas afiladas y brillantesgarras la desgajaron en una presa rota de carne y sangre.No tuvo remordimientos. Ni compasión,a pesar de las multiples veces que se la pidieron.Ya era como unoficio. Una purga de su conciencia , que a pesar de todo no quedaba limpia.La palabra retumbó en su mente.¡ Woorari ! Tanta soledad por esa palabra.Tanto sufrimiento.Tanto tiempo de dolor y veneno para su alma...Veneno que se extendía a todos cuantos tocaba , como un midas de peste al que le hubieran otorgado un don macabro que no se merecía. No lloró a pesar de la avalancha de recuerdos. Ya no podía. Ahora , al fin, tenía la clave de su futuro y el fin de muchos.

Miró al oscuro firmamento. El aluvión de imágenes barrieron de nuevo su mente en un instante infinito. La luna llena se alzaba de nuevo entre las copas de los frondosos árboles, envuelta una vez mas en ese halo rojizo. La luna del asesino, la luna del cazador. Se le ocurrían otros adjetivos mas dulces para el astro nocturno.Pero dichos adjetivos se volvían amargos al rozar el veneno que inundaba su mente.¿De miel? empieza por "m",como de ¡ Muerte ! Dios !! , pensó, ya estaba otra vez.Una noche. Todas las noches. Esos cánticos rezumando en su mente, por todos los poros de su cuerpo, como bultos llenos de grasa que en vez de salir pretenden entrar.Monótono. Cálido. Repetitivo. De nuevo el coro de voces en la lejanía. No eran Ángeles.Ni lo serían. Como aquella noche .Pero esta vez , él era el veneno .Veneno puro.

Ese veneno que todos sentimos dentro alguna vez y contra el cual no hay antídoto.
Los cánticos lo invocaban de nuevo, pero esta vez no eran imaginaciones , esta vez estaba preparado. Estaba dispuesto a repartir veneno sea como fuere. Miró el cuerpo sin vida que yacía aún templado agarrado con sus garras por la solapa de la chaqueta. Ese olor a óxido dulce inundó de nuevo sus fosas nasales y su espíritu. Esas eran las pilas que necesitaba. Soltó las solapas, el cuerpo cayó con un sonido seco y húmedo al mismo tiempo levantando alguna hojarrasca verde al caer. Ni siquiera se molestó en ocultarlo. Se miró las ensangrentadas garras, miró mucho mas allá de su propia carne, traspasando las barreras del músculo y la piel , miró como si pudiese ver otra vida lejana a través de ellas. El carmesí se había convertido en la única nota de color en su gris y oscura vida. Solitaria. Monótona. Aburrida. No siempre fue así… Woorarí !!! Arde por dentro, calor en su cuerpo, hierve, quema, arrasa su humanidad. La adrenalina provoca una estampida que arrolla la poca cordura de la que aún disfruta. Olfatea, sus músculos se tensan, sus sentidos se agudizan, su pelo se eriza, mira alrededor. La misma noche. Otra noche , semejantes y a la vez opuestas. Sonríe. No tiene gracia. Sus dientes plateados reflejan la luna. Sus ojos encendidos son tizones ardiendo en la oscuridad. Está listo para repartir veneno. Se incorpora de un salto. Tensa sus músculos, la última carrera. No hay piedra esta vez, solo agua. Corre. Rompe ramas, no las nota, pisa piedras, no las siente, se zambulle en el agua. No le importa. Se hunde en la oscuridad. Cuando emerja ya no será él. No se acordará. Y su último pensamiento cuerdo es para Ella….

1 comentario:

Óscar Gartei dijo...

Un relato muy bueno. Me gusta la forma de escribir que empleas. Es ágil pero a la vez con multitud de significados. Bravo.